domingo, 27 de diciembre de 2009

Tus líneas...




Como marcar la línea de tu cuerpo
que divide divinidad y realidad...
Encontrar la fuerza para no tocarte
pasando por un rose digno de frialdad...

El saberte mío no cuenta nada
si por fuera sabes que no me amas
aunque por dentro nos quemen las llamas
y venga esa entidad sumiza como un hada

Te llamo cerca del oído
sin perder la línea de tu abdomen
tocando parte del ombligo
y olvidándome de todo con cada roce
Me siento colgar por un hilo
cuando te roso con al yema de mis dedos
parece ser un sueño y tú
todo lo que yo deseo

Terminamos envueltos en recuerdos
¿no cuenta acaso lo que siento?
solo me levanto me alejo
prefiero no comerme tu aliento

Si me quedo otro rato no me iré
¡Ay de mí! Sé que sufriré
Pero de todo eso que mejor
que el recuerdo de un amor

que a pesar de no ser correspondido
con las líneas de tu cuerpo junto al mío
es más que suficiente
para ya no enviarte más al vacío.

jueves, 28 de mayo de 2009

No me quiero morir de noche


No me quiero morir de noche,
por que creerías que estoy dormida
que tal que no te das cuenta
que durante mi suave velada
me muero de agonía

No me quiero morir de noche, ¡que va!
mejor morir de día
asi podré verte
para recordarte siempre
hasta el último respiro de mi vida

No me quiero morir de noche
por que la noche esconde
todos los secretos
que después se desifran
a la luz del día

Pero si me llego a morir de noche
espero que no me llores
que simplemente despiertes
como cada mañana
y me des los buenos días

jueves, 12 de febrero de 2009

Lo que pasó que no debió pasar, mientras sucedía lo que pasó...

Sí, ya se encontraba dormido cuando sonó el despertador. Había sido una noche de insomnio, pero no una común. Aún no creía todo aquello q vió. Se mantenía callado. Inmóvil. No sólo fue un sueño, él lo sabía, pero de verdad sucedió? Fue irreal y tonto. No puede caber tanto absurdo en su sueño. Los colores, las situaciones, el fondo musical. Era algo estúpido. Simplemente absurdo.

Por fin se levantó y se dirijió a la ducha, pero sólo dejó q el agua recorriera su cuerpo, no tenía ánimos de tocar un jabón de olor tan dulce q provocaba náuseas, sólo era para despertarse e intentar, sólo intentar, olvidar lo de aquel sueño.

Tomó su ropa, se cambión, se hizo un café y salió a la oficina. Como siempre. Encendió la computadora, pero algo hizo un ligero chasc q la computadora dió un pequeño zumbido y ardió en fuego. Saltó de us silla sorprendido y se alejó. Pronto sonaron las alarmas anti incendios y el agua brotó de las paredes aplacando el suceso. Que día! pensó en sus adentros.

Lo llamaron con el jefe, que tomando la excusa de lo que pasó, despidió al hombre. Tomando su saco y su paraguas salió del edificio sin refunfuñar ni dar un signo de disgusto, simplemente indiferentte, al parecer undido, aún, en aquel sueño.

Llego a casa y tomó el periódico, se sentó, y fué directamente a la "nota roja". "Hombre q asesina a su esposa", el tercero de la semana, "Violación...", la juventud desbocada, hasta llegar a la última parte de la sección, "Mujer joven encontrada con indicios de tortura en su casa", siguió leyendo, "...el fuerte ruido del estéreo en el departamento de la mujer de nombre (...) molestó a los vecinos, que enfadados recurrieron a llamarle la atención, advirtiéndole llamar a la policía si no bajaba el sonido ...", (...), un nombre conocido. Así se llamaba su compañera de trabajo, siguió leyendo: "No se tienen pistas del posible agresor, sólo el CD que se encontraba sonando en el estéreo cuando llegaron las autoridades correspondientes. No hay sospechosos" Empezó a sudar frío. Siguió leyendo... "Lo extraño es que en el estereo sonaba la misma canción: Turkish March de Mozart.

Corrió al baño y empezó a vomitar. No llegó y manchó el piso, su traje, y sus manos... Optó por tomar nuevamente una ducha.
Al entrar al baño, miro el suelo de la regadera, cosa que no había hecho en la mañana. Sangre. Sangre seca que aín quedaba en pequeños residuos de agua de en la mañana. Calló fuera de ella y corrió a la sala. Se tocaba la cara y el cabello. Jadeaba, y al ir caminando hacia atrás sin ver a donde se dirigía, prendió accidentalmente tu estéreo.
Turkish March
Se le desorbitaban los ojos.
Metió la cara entre las manos, y empezó a reir a carcajadas sonoras...