Doña Magdalena se ocupaba de la cocina, ya era la hora de "almorzar", y sus 5 hijos aún no se levantaban. Ramón, su esposo, había salido temprano a la parcela.
Dan las 12:00 y se levanta
Rubén, Mario y Jorge. ¿Y la comida? Es lo primero que preguntan. Se encuentran
ambrientos. Después del bodorrio de Agustín y Josefina que acabó a eso de las 4:00 es difícil amanecer sin apetito. Luego vienen
Sandra y el pequeño
Saúl.
Mario, el mayor, le reclama a doña Magdalena el no haber despertado a
Sandra para que le ayudará en sus labores domésticas. "¡Por eso salió vieja!" reclamaba, mientras
Sandra agacha la cabeza, pues bien sabía que debía levantarse temprano para ayudarle a su madre. Ya después del reclamo Mario se sienta con los demás para comer
chilaquiles bien picosos. El reclamo no era así nada más, se notaba que tenía dolor de cabeza por la cruda que traía de la noche anterior. En tanto todos estaban ocupados en la comida, cuando
Sandra saltó de su
aciento quejándose un poco. "¡Deja de
pellizcarme cabrón!", grita mientras
voltea a ver a
Saúl.
Doña Magdalena ve lo que pasa y se va directo contra
Saúl-Haber ¡¿qué le haces a tu hermana?!
-Nada
amá-¿Cómo que nada?
Tons ¿por qué te dijo así?
-¡Pos está loca! Desde que se junta con ese
wey...
-¿Qué
wey? ¿
Sandra?
-¡Nadie
amá! ¡Pinche
Saúl que se la pasa
pellizcándome las nalgas!
Doña
Sandra le
dá un "zape" en la cabeza a
Saúl-¡
Aaay!
-¡
Pa´ que no ande de
cizañoso! Pos este...
-¡Pero si no es cizaña! Tu hija que anda de puta con ese cabrón... ¿Cómo se llama?
-¡Juan no es ningún cabrón hijo de la chingada!
-¡Se me calman escuincles! ¡Saúl! ¡No le vuelvas a decir así a tu hermana!
-¡Jaja! Por pinche metiche...
-Y tú escuincla, ¿quién ese ese mentado Juan?
-Pos un amigo
-Un amigo... ¿a un amigo le metes la mano en los pantalones?
-¡Cállate idiota! Pero si tu que bien escuincle y ya le andas agarrando las chichis a Concha wey!
-¡Pero yo soy un machito!