¡Pero que hombre tan formal!
Traje, corbata y sombrero
¡Así nomás!
Caminar pausado
va pensando
No es un catrín
es algo más guapo,
por lo menos para mí
Se mira el reloj
No falta el cigarrillo
Mira el cielo
Creo que espera algo
Nota que lo miro
Y yo me ruborizo
Miro mis pies y silbo
Se mira el reloj
Me mira a mi
Mira a su alrededor
Pierde la mirada,
luego se va y ya no para
Todo lo escrito aquí alguna vez fue para alguien, los sentimientos, el dolor, la alegría, las risas. Sí, fueron para ti pero no para ti.
sábado, 18 de junio de 2011
martes, 31 de mayo de 2011
Árboles I

Había varios árboles a su alrededor.
Amenizaban el momento.
Simplemente estaba sentada con la mano en la barbilla,
pensando en sinsentidos,
y de momento avivava sus ojos,
como si una gran idea hubiera atravesado sus pensamientos,
pero luego regresaba a su semblante de completa ausencia.
Le gustaba aquel lugar,
se sentía en armonía.
La frangancia de los árboles,
el suelo suave por las hojas caídas,
el silencio natural.
Disfrutaba de su soledad.
Disfrutaba de sus pensamientos.
No le pasaba la edad.
Hablaba consigo misma.
Saboreaba sus argumentos,
a veces los escupía,
amargos le salían,
y peor le sabían.
Los que eran dulces,
los enjuagaba con realidades,
no le gustaban las ilusiones,
ni los falsos ideales.
¡Pero le encantaban las fantasías!
Y los mundos surreales.
martes, 26 de abril de 2011
Tren
Piérdete mariposa,
las fantasías son para los más pequeños.
A mi me queda la realidad.
Llorar por la noches
por lo que descubrí en la mañana
o simplemente no dormir
y encontrar nuevas cosas
No sé que es madurar,
pero ya no seguirte, considero,
es parte de dejar atrás
¿Será?
Me voy a equivocar
¿Entiendes? No importa,
se va mi tren
nos vemos
sé feliz,
bueno no, vive en paz
Adiós
las fantasías son para los más pequeños.
A mi me queda la realidad.
Llorar por la noches
por lo que descubrí en la mañana
o simplemente no dormir
y encontrar nuevas cosas
No sé que es madurar,
pero ya no seguirte, considero,
es parte de dejar atrás
¿Será?
Me voy a equivocar
¿Entiendes? No importa,
se va mi tren
nos vemos
sé feliz,
bueno no, vive en paz
Adiós
Anciano
El tiempo se hizo para que uno se haga viejo. No para administrarlo, que de todos modos no se puede, pero hay quienes tienen esa idea, ni para manipularlo, ¿te creíste muy listo como para intentarlo? Es más, creo que el tiempo es más viejo que el espacio. Juega con la mente. Te quita el sueño y te lo da demás. Te hace olvidar aniversarios, te rodea, te aplasta, te libera. Tiempo. Y hay quien hasta le da escalas. Días, años, horas, minutos, segundos, meses, siglos. Existe quien juega con él, vamos a ver cuánto tiempo aguantas bajo el agua. Es tan clásico mencionarlo en la rutina, a veces ni lo notamos: quien llegue primera es el más rápido, la tortuga fue más lenta que la liebre, ese pollo está precocido. Bueno, ya no hablemos de tiempo que se me hace tarde.
domingo, 9 de enero de 2011
13 (Parte 1)
Miraba al mar como la primera vez. Imaginándolo poderoso, hermoso y traicionero. Le recordaba a él, quien lo diria. Y entonces una lágrima se le resbalaba por la mejilla. No. No. No. Por eso huyó, por eso se fue. Por eso mismito. Necesitaba iniciar una nueva vida. Pero el mar, el mar...
Siempre solitaria. Así era Sabine, no necesitaba más. Su trabajo de mucama en el hotel de dos estrellas "La Casa Azul" le dejaba para sobrevivir apenas, su vida era ese lugar. Llegar a los 14 años a un lugar y que te reciban de la mejor manera no le pasaba a todas las jovencitas. Prostitución, drogas. Tal vez ella lo hubiera preferido. Pero no, le tocó que la ayudaran. Le tocó que existiera gente amable que le diera un cuarto, un trabajo, y una mano. Le tocó pasar ahí 5 años vividos sólo para sobrevivir.
¿De dónde venía? Bueno, eso no era importante, más porque no hablaba. Siempre callada. A lo mucho hacía soniditos juntando los labios cuando algo le desagradaba.Eran como silbiditos.
No pasaba mucha gente por ese hotel, y la mayoría de los que pasaban eran parejas quemadas en deseos prohibidos que buscaban un rincón donde desbocar pasiones sin ser juzgados. Pagar una llave no era difícil.
Hasta aquel día que ese hombre llegó solo. Rara vez sucedía el ver llegar a alguien solo a ese hotelucho. Una persona solitaria preferiría un lugar cinco estrellas y no un hotel de paso. Se llamaba Hanníbal. Llegó con una maleta pequeña, la puso en el suelo, se quito el sombrero y miró fijamente al recepcionista. Sabine lo veía desde lejos hablar con el anciano que entregaba las llaves. Agradeció con su sombrero, se lo puso, recogió el maletín, y miró a donde el viejo le señalaba, Sabine.
-Te llevará a tu cuarto, ándale Sabine, es la habitación 13.
Ella se disponía a tomar la maleta para llevarla a la habitación, pero antes de que eso sucediera él le toco la mano haciendo un gesto de que el la llevaría.
Siempre solitaria. Así era Sabine, no necesitaba más. Su trabajo de mucama en el hotel de dos estrellas "La Casa Azul" le dejaba para sobrevivir apenas, su vida era ese lugar. Llegar a los 14 años a un lugar y que te reciban de la mejor manera no le pasaba a todas las jovencitas. Prostitución, drogas. Tal vez ella lo hubiera preferido. Pero no, le tocó que la ayudaran. Le tocó que existiera gente amable que le diera un cuarto, un trabajo, y una mano. Le tocó pasar ahí 5 años vividos sólo para sobrevivir.
¿De dónde venía? Bueno, eso no era importante, más porque no hablaba. Siempre callada. A lo mucho hacía soniditos juntando los labios cuando algo le desagradaba.Eran como silbiditos.
No pasaba mucha gente por ese hotel, y la mayoría de los que pasaban eran parejas quemadas en deseos prohibidos que buscaban un rincón donde desbocar pasiones sin ser juzgados. Pagar una llave no era difícil.
Hasta aquel día que ese hombre llegó solo. Rara vez sucedía el ver llegar a alguien solo a ese hotelucho. Una persona solitaria preferiría un lugar cinco estrellas y no un hotel de paso. Se llamaba Hanníbal. Llegó con una maleta pequeña, la puso en el suelo, se quito el sombrero y miró fijamente al recepcionista. Sabine lo veía desde lejos hablar con el anciano que entregaba las llaves. Agradeció con su sombrero, se lo puso, recogió el maletín, y miró a donde el viejo le señalaba, Sabine.
-Te llevará a tu cuarto, ándale Sabine, es la habitación 13.
Ella se disponía a tomar la maleta para llevarla a la habitación, pero antes de que eso sucediera él le toco la mano haciendo un gesto de que el la llevaría.
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