domingo, 9 de enero de 2011

13 (Parte 1)

Miraba al mar como la primera vez. Imaginándolo poderoso, hermoso y traicionero. Le recordaba a él, quien lo diria. Y entonces una lágrima se le resbalaba por la mejilla. No. No. No. Por eso huyó, por eso se fue. Por eso mismito. Necesitaba iniciar una nueva vida. Pero el mar, el mar...

Siempre solitaria. Así era Sabine, no necesitaba más. Su trabajo de mucama en el hotel de dos estrellas "La Casa Azul" le dejaba para sobrevivir apenas, su vida era ese lugar. Llegar a los 14 años a un lugar y que te reciban de la mejor manera no le pasaba a todas las jovencitas. Prostitución, drogas. Tal vez ella lo hubiera preferido. Pero no, le tocó que la ayudaran. Le tocó que existiera gente amable que le diera un cuarto, un trabajo, y una mano. Le tocó pasar ahí 5 años vividos sólo para sobrevivir.

¿De dónde venía? Bueno, eso no era importante, más porque no hablaba. Siempre callada. A lo mucho hacía soniditos juntando los labios cuando algo le desagradaba.Eran como silbiditos.

No pasaba mucha gente por ese hotel, y la mayoría de los que pasaban eran parejas quemadas en deseos prohibidos que buscaban un rincón donde desbocar pasiones sin ser juzgados. Pagar una llave no era difícil.

Hasta aquel día que ese hombre llegó solo. Rara vez sucedía el ver llegar a alguien solo a ese hotelucho. Una persona solitaria preferiría un lugar cinco estrellas y no un hotel de paso. Se llamaba Hanníbal. Llegó con una maleta pequeña, la puso en el suelo, se quito el sombrero y miró fijamente al recepcionista. Sabine lo veía desde lejos hablar con el anciano que entregaba las llaves. Agradeció con su sombrero, se lo puso, recogió el maletín, y miró a donde el viejo le señalaba, Sabine.

-Te llevará a tu cuarto, ándale Sabine, es la habitación 13.

Ella se disponía a tomar la maleta para llevarla a la habitación, pero antes de que eso sucediera él le toco la mano haciendo un gesto de que el la llevaría.

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