lunes, 17 de noviembre de 2025

Escarmiento

 Hoy te voy a castigar

No verás llamadas 

Ni mensajes

Ni un hola


Hoy no habrá buenos días mi amor

Ni buenas tardes

Ni buenas noches 


Hoy te voy a olvidar

No voy a pensar en ti 

No boy a suspirar por ti


Hoy miraré otros rostros

Veré más caras

imaginaré amores platónicos


Pero a quien engaño

hoy te quiero castigar

Pero quien sufre el daño soy yo.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Cartas tres.

2 de mayo de 2011



Llevo escrito un tercio de línea porque no me decido qué decirte. No me decido si reclamarte primero, no me decido si saludarte, porque la educación va primero. No me decido si decirte que te vayas al carajo, o que ya regreses, que te extraño. No me decido si pedirte explicaciones ni me decido si mejor ya no enviarte nada. No me decido si decirte que te amo, ni me decido si ir a verte y escupirte en la cara. No decido si quedarme en casa llorando, pero tampoco decido si salir a distraerme. No me decido si regalar al gato que me diste, ni me decido si seguirle llamando gato o ponerle un nombre más sensato. No me decido. Nomás no me decido. No me decido si cocinar algo decente o seguir comiendo la pizza del refrigerador. No me decido si llamar a mi familia y decirles que no estoy bien, ni me decido si decirles a mis amigos que ya no me importas, que ya te olvidé. No me decido. No me decido si tirar a la basura todas tus fotos, ni me decido si guardar una, no vaya a ser. No me decido si seguir poniendo el aleatorio de la música, ni me decido si dejar de ver películas de amor. No me decido si dejar de pensarte, ni me decido si ya mejor pensar en mí. Y de tantas negativas no me decido si ser positiva y perdonarte o ser negativa y ya, de una vez, dejarte ir.

Ya nunca más tuya (o sí)

Silvia.

Cuida tu alma, Lupita.

Cuidado cuando abras tu corazón, Lupita, cuidado. Porque no sólo le abrirás el corazón, y las piernas y el cuerpo, a veces también les abres tu alma, y ahí ya valiste madre mija. Abre la boca, abre tu mente, abre tus manos, pero tu alma nunca se las abras. Porque más que besarte la boca, más que besarte las manos, más que besarte las piernas o más que besarte el cuerpo completito, te besan el alma. Te la marcan. Te la tatúan pues. Con promesas, con frases, con romanticismos, con sueños, con mentiras. Si quieres, entrégales todo Lupita. ¡Todo!, pero no el alma, ¡por lo que más quieras! El alma no. Tu alma no. Sé celosa de tu alma porque es sólo tuya. Porque si le entregas el alma ya no hay vuelta atrás. Porque si le entregas tu alma, ya no serás tuya jamás. Dale de besos, dale de abrazos, dale suspiros, dale miradas, pero no le des tu alma. Esa no. Porque cuando llegues al cielo y te pregunten “¿Y tu alma?” tú dirás “Se la di al amor”, y no te van a creer, y te van a regresar, y entonces vas a vagar, Lupita. No le des tu alma. Porque esa ya no te la van a devolver.

jueves, 12 de marzo de 2015

Ansiedad

A veces se siente con tanta intensidad que terminas olvidándote de todo lo demás. Quieres,  deseas y sientes que te mereces todo lo que te hace sentir bien. Te vuelves hedonista y lo que está alrededor de ti ya no está más. Está tu placer y tú. Y si ese placer te lo da alguien más disfruta el momento. No sé hasta dónde llegue mi egoísmo que me preocupo más por sentir yo que por el otro. Egoísta. Sí. Me lo han dicho. Lo soy.
Querer con tanta intensidad que cuando se acaba el placer duela. Sientes que se hunde tu pecho, que hay un agujero negro y se consume y no. Está jalando tu corazón pero no termina de llevárselo. Se atasca. Te duele. Se atora. Te duele. Y Quieres sacara todo aquello que se atora en tu garganta. Y luego ya no puedes más y sale como vómito verbal o en forma gutural. Y te secas. Te secas completamente de lágrimas.
Intensidad. Gritos. Peleas contigo mismo. Autoflagelación recordando aquello que te daba placer y que ya no te da más. Mal. Todo mal. Y luego el hoyo negro deja de succionar pero el corazón se queda atascado. Ahí queda.  Y cada que ves aquello que te hacía sentir bien pero que ya no volverá más, el corazón se estruja y se aprieta y duele. Y corres, pero no escapas porque el bastardo está dentro de ti. Y te das golpes de pecho. Y duele. Pero no se va.
Y el nudo regresa. Y te secas otra vez.
Y entonces inicias de nuevo. Pero te das cuenta que cada vez que te rompen el corazón (te lo estrujan) cada vez se vuelve más difícil volverte a enamorar. Cada vez eres más hedonista y buscas tu placer a costa de terceros. Y cada vez se te dificulta sentir más amor.


¿Volverás a sentir amor?

jueves, 20 de noviembre de 2014

Cambios.

La gente cambia. Y cambia muy cabrón. Cambian para bien o para mal. Cambian. Yo he cambiado. Pero, ¿qué pasa cuando el cambio es de 180° grados? ¿Qué pasa cuando ese cambio te desestabiliza? ¿Es mejor huir de él o quedarte y adaptarte? ¿Qué se hace en esos casos? ¿Qué se hace cuando ya no estás cómoda? ¿Cuándo ya no puedes? ¿Cuándo ya no quieres? ¿Cómo se procede? ¿Cómo procedo?

lunes, 3 de febrero de 2014

Explicaciones.

Y te diría mil veces que te haría feliz, que conmigo nada te va a faltar, que por ti lo dejo todo, pero te mentiría. Porque no siempre voy a estar ahí, porque mi trabajo, porque mi humor, porque mi mundo. Porque mi mundo no vas a ser sólo tú, pues antes de conocerte, yo ya tenía el mío. Porque habrá días en los que me llames, y no te voy a contestar, por mi trabajo o por mi humor (la mayoría de veces, por lo segundo). Porque yo no nací para estar con alguien, pero cuando estoy contigo, se me olvida. Porque habrá días en los que salgamos, y me llene esa angustia de no querer verte, de salir huyendo, pero dicha angustia se va cuando te veo. Porque cuando conozca a tus papás, estaré molesta todo el día. Y porque cuando conozcas a los míos, lo estaré toda la vida. Porque cuando peleemos, quiera recuperarte, y cuando estemos bien, ya quiera dejarte. Porque así soy.

Entrevista.

¿Entonces estás diciendo que ya no me quieres?
Sí.
¿Cuándo lo decidiste?
Desde que comenzamos esta relación.
¿Por qué esperaste tanto para decírmelo?
No llores. Quise intentarlo. Me esforcé y no funcionó.
¿Entonces esto es todo? ¿Chao y ya?
Sí.
¿Alguna vez me quisiste?
Sí, y ese mismo día, dejé de hacerlo.

jueves, 16 de mayo de 2013

Gusano.

Te vas, sin más que decir me dejas esa nota totalmente sin sentido "Ya me voy, un placer. Gracias por todo. Adiós". Nueve palabras para darme un golpe sórdido entre toda el alma. Se ha roto mi equilibrio. Me empecé a romper. Se me cayó la boca en cuanto leí tu nota. Por eso estoy escribiendo. Ganas no me faltan de llamarte gritarte y buscarte, pero al momento de pensarlo, también se me caen las piernas. Terminé en el suelo de un golpe, pero sin poder gritar. Soy como un gusano. Pues como un gusano me dejaste. Alcancé estas hojas que supongo pretendías usar en caso de extender tu despedida. ¿Despedida? Despedida a mis orejas, que se acaban de caer, ahora sí ya nada más me queda el recuerdo de tu voz. ¿Por qué una nota y con 9 palabras? Siempre entendí que eras de pocas palabras, pero ¿9? Pudiste usar 20, o 30. Con nueve me queda claro todo, ¿pero todo lo que hemos pasado han sido para ti 9 putas palabras? Ya se me cayó la nariz, ya no me queda más que aspirar a imaginar que huelo tu cabello. Y aunque se me haya caído lo único que me queda es "aspirar a", creo que no puedo pedir más. Mira, aun después de irte me sigues enseñando cosas, mi imaginación esta creciendo, lamento que sea alrededor de ti. Alrededor de ti, con mis brazos, se me ha caído el derecho. Gracia a Dios soy zurdo. Parezco cada vez más un gusano. Gusano. ¿Por qué me agradeces? "Gracias". ¿De qué? ¿De darte amor a cambio de 9 palabras? Mejor pégame un tiro. Pero vuelve. Te confieso que siempre creí que tenías poderes sobrehumanos. Creo que lo estoy comprobando. ¿Tenía un hechizo esa carta no? Por eso me estoy volviendo un gusano. ¡Ah! Se me ha caído mi ojo bueno. Ya disculparás que haya un poco de sangre e incoherencias en la carta, es que también pienso con los ojos, por ahí me entraste tú, por ahí te quedaste en mí. Espero que la encuentren para cuando se me caiga... Hablé muy rápido. Se me está cayendo el cabello. Este cabello que pasabas entre tus dedos por las mañanas. ¿Por qué precisamente 9? Me obsesiono fácilmente y mira lo que haces. 9. Por el ombligo se me han empezado a salir las vísceras. Ahí van mis intestinos. Al hígado le está costando salirse. Mira, va solo. Ya se fue. ¿Cómo se me van a quitar estas ganas de ti? ¿Las lanzó por la ventana? Dudo que cedan. Ya viven aquí. ¿Y si mejor me aviento yo? Sí. Ojalá pudiera. Soy un gusano, tirado en el suelo. Con un solo brazo y un ojo. Hueco. Tengo que vomitar. Expulsé mi estómago. Ya sólo soy una caja, ¿O un gusano? Déjame decirte que se me tan cayendo los dientes uno a uno. Quien diría que esto es muy doloroso. Pero no de dolor físico. Me esta doliendo el alma. Me estas doliendo tú. ¿También te estarás deshaciendo? Ojalá que no. ¡Sería una pena! ¿De qué me sirvió tratar de convencerte que sí te quería? Es más, ¿por qué lo preguntabas? Caray, el páncreas se despidió, pero ¿quien querría estar con un gusano? Un gusano. Ya sé por qué te fuiste. O no. Porque los gusanos son gusanos y lo que tú querías eran mariposas. Increíble que añoraras mariposas, cuando añoranzas sobre ti no tenías. Yo sí las tenía y mira lo que me ha pasado, me hice gusano. Ya siento flojo mi brazo. Ojalá te llegue esta carta, ¿te acuerdas de mis cartas? Yo no. Porque soy un gusano.