lunes, 6 de agosto de 2012

Así es.

Y es entonces cuando no termino de entender cómo te me fuiste entre los dedos. Cómo perdí tu rastro, tu esencia y toda muestra de tu completa naturaleza. Y me fui muriendo poquito a poquito y sin nadie ni nada, porque necio te seguía queriendo a ti. A tu recuerdo y a lo que fuimos. A lo que tal vez seríamos. A lo que ya no seremos. A cuantas formas de amarnos descubrimos y exploramos. ¡Que viva mi desdicha! ¡Que viva! ¡Que viva! Que me muera pensando en ti. Pero que sea en ti. Que sea en tu figura y en tu mirada, en tu voz y toda tu presencia. En toda tú. En todo yo. En nosotros. En la nada.

No hay comentarios: