lunes, 24 de diciembre de 2012

Él.

Trataba de encontrar las palabras correctas para no cagarla. Para decirle que ahora estaba con alguien y que ya no podía estar tonteando entre que sí quería salir con ella o no. Que sí era sincera era porque realmente me importaba lo que pensara de mí. Que sí la quería, pero que apareció alguien que me ofrecía la estabilidad que ella no estaba dispuesta a darme. Que en él he encontrado la calidez que ella sólo me promete. Que él me mira con los ojos con los que ella teme mirarme. Que él, me atrevo a decir, se acuerda de mi con la frecuencia que ella no demuestra. Que tal vez le exijo actitudes que ella no tiene, pero que él es una persona libre sin compromisos, no como ella, que tiene a alguien.

Pero no podía encontrar yo aquellas palabras, así como tampoco podía quedarme sin decirle nada. 

"Hola. Perdón por todas las negativas de las salidas que me has pedido, pero hay algo, o más bien alguien que no me deja hacerlo. No me malinterpretes, él no es un manipulador, es más, el no sabe que existes, pero lo quiero y considero que de seguir viéndote estaría traicionando su confianza, pues por eso mismo, por que lo quiero."

Y ya no supe que más escribir, y ya no me respondió nada más. Tal vez lo entendió. O tal vez no.

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